miércoles, 5 de octubre de 2011

Hay tropiezos en la vida



No siempre la adversidad se presenta en forma de enfermedad o complicaciones crónicas o agudas alrededor del tema de la diabetes. No, a veces se trata de la rebelión de las máquinas, estilo TERMINATOR solo que sin ataques mortales contra los adversarios humanos, aunque a veces tan dañinos como una granada de fragmentación. Resulta que mi notebook dejó de funcionar dado que el transformador de corriente se murió y mi fiel equipo rindió hasta lo que la pila duró, pero buena parte de mis archivos quedaron en el limbo electrónico en tanto consigo la refacción adecuada. Por de mientras, si bien me alcanzó la batería para respaldar archivos relativos a la chamba cotidiana, no alcancé a rescatar los relativos a la diabetes y este blog, por lo que las publicaciones sobre “Diabetes y Vegetales” tendrán que aguardar un espacio para salir a la red de redes.

De acuerdo a la famosa Ley de Murphy, estos desastres cotidianos ocurren en el peor momento y de la peor forma posible, pero afortunadamente esta ley y sus miles de corolarios no incluyen que los daños tengan que ser permanentes o irremediables. Además que los temas y materiales a publicar en este espacio son muchísimos, particularmente ahora que estamos a unas pocas semanas de la celebración del día mundial de la diabetes y el congreso mundial de Dubai en el que se espera se tome a nivel global la decisión de realizar acciones preventivas y correctivas que atajen el pavoroso incremento de casos de diabetes en todo el mundo, pues como ya lo he escrito en este espacio, no solo se trata de la diabetes tipo 2, sino que hay evidencia de que la proporción 90/10 entre casos del tipo 2 y tipo 1 se mantiene, lo que implica, igualmente, un incremento de casos de diabetes tipo 1, lo que es en extremo preocupante pues existe, al menos, una causa no detectada que incide en este aumento.

Por otro lado y no menos importante, está la rápida aparición de nuevos casos de diabetes tipo 2 ligados a la prevalencia de la obesidad infantil, lo que está llevando a la disminución en la edad de adquisición de la diabetes, que en generaciones previas era arriba de los treinta y cinco años a edades por debajo de los diez años, dando muy pobres expectativas de vida a una cada vez mayor capa de la población mundial.

Por eso y desde una máquina prestada para resolver mi pequeño drama de comunicación, hoy me relanzo a vaciar mis reflexiones en torno a lo que la diabetes nos puede impactar a niveles que van desde lo muy personal, hasta lo francamente global. Además, aprovecho para pedir su opinión amables lectores sobre la nueva imagen de la página, ya que estoy experimentando la mejor forma de que sea atractiva a la vista y retenga su muy esperada atención. Así pues, esperando rescatar en el corto plazo mis archivos, esperaré emocionadamente cualquier comentario o crítica de cómo se lee el blog con este nuevo formato.

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