viernes, 30 de diciembre de 2011

Adiós al 2011



Esta promete ser la entrada final del año que acaba, pues dados los compromisos festivos, cambios de sede para la cena y los arreglos de última hora, no veo posibilidades de dedicar una nueva entrada antes del inicio del próximo ciclo anual.

Estas fechas se usan para completar varios rituales sociales modernos, entre los que se encuentran el hacer una reflexión sobre los acontecimientos más importantes del año, concebir una lista de propósitos para el siguiente ciclo -propósitos que generalmente se van diluyendo con el pasar del tiempo y rara vez sobreviven al entusiasmo del inicio del año y, en muchas ocasiones, ni siquiera van más allá que el aparecer en una larga lista de “esta vez sí”, casi nunca se da, al menos completa-, y quizá la que toma mayor relevancia es la de hacer una súper fiesta de tamaño monumental que sirva de marco para decir adiós al año que se va y recibir con fanfarrias al que asoma al transcurrir las doce campanadas. ¿Cómo será la fiesta?, eso depende de muchos factores.

¿Mi caso? Realmente nada original y ni sorpresivo. Como tareas y compromisos de la temporada me pongo a hacer un rápido recuento de acontecimientos importantes del año y lo primero que rememoro es el haber retomado con asiduidad la por un tiempo abandonada actividad de escritura en este espacio, asunto del cual me congratulo pues después de haber abandonado la actividad desde noviembre del 2008; sí, el día internacional de la diabetes de ese año fue la última entrada hasta mi regreso al teclado a mediados de este año. Además, de acuerdo a las estadísticas de Google, tengo muchos más seguidores de lo que jamás hubiera imaginado y, agradeciendo aquí su asidua curiosidad, también me doy cuenta que ello implica un ineludible compromiso que me impulsa a seguir estudiando, mantenerme actualizado y escribir mis ideas y hallazgos en este espacio por el tiempo que sea pertinente y haya algo interesante qué decir. Además, revelaré que di un paso adelante en mi propio esquema de cuidados e ingresé a un gimnasio que me queda cerca de casa, al que asisto regularmente al menos seis días de la semana; me someto a una rutina programada de ejercicios combinados del tipo aeróbico (natación, caminadora, bicicleta fija, escaladora) y anaeróbico (aparatos de ejercicio) y para complementar, Tai-Chi, martes, jueves y sábados. No, no perdí la cordura, no me transformé en un fanático vigoréxico (desorden mental que impulsa al ejercicio desmedido), ya que mis sesiones diarias no exceden la hora y por supuesto que el programa ha sido gradual conforme mi condición física se va adecuando a las nuevas rutinas. Finalmente, agradezco a Radio UNAM, que me hayan invitado a una entrevista de la que se usaron algunos fragmentos para la excelente serie de programas que se difundieron a partir del 14 de noviembre. Hasta aquí, lo más dignamente memorable del presente año.  

Como segunda fase de la temporada no me puedo sustraer a la moda de los propósitos de año nuevo y realmente la novedad es que no habrá novedad. Pienso seguir luchando para mantenerme en control, seguir escribiendo en este espacio y seguir haciendo mi rutina de ejercicio diario. Es decir, mi propósito de año nuevo es no hacer ningún propósito nuevo. Por cierto, ni hablar del fin del mundo, mi profecía es que al menos en este año, no se va a acabar.


viernes, 23 de diciembre de 2011

La víspera de la Noche Buena.


Hoy estamos a pocas horas de iniciar uno de los acontecimientos sociales más importantes del año, presente en las sociedades llamadas occidentales o, con mayor precisión, sociedades conformadas por una importante presencia de practicantes de las religiones cristianas y sus derivados. Esta fiesta, todos lo sabemos, es la Navidad, fecha que por su importancia obliga a celebrarla desde la víspera, denominada Noche Buena, para amanecer en la plena festividad de la Navidad.

Para los cientos de millones de cristianos que pueblan el planeta, la festividad es obvia, es la celebración del nacimiento del personaje considerado El Mesías y derivado de la importancia que reviste la fecha, las formas de celebrar han evolucionado de maneras diversas a lo largo de cientos de años.

Dependiendo de la región y la época histórica, las variantes han venido cambiando y hay quienes la celebran desde un enfoque de formalismo religioso en una ceremonia de recia austeridad, hasta quienes hacen una fiesta decididamente pagana con baile y una opípara comilona, donde la austeridad y la moderación se han quedado sin invitación al evento.

En este ya no tan nuevo siglo XXI en el hemisferio norte del continente americano, en particular en estas tierras mexicanas, hemos sintetizado una buena cantidad de festividades religiosas y paganas que confluyen en lo que localmente se conoce con el nombre de “Puente Guadalupe-Reyes” y hay quien lo denomina “Puente Guadalupe-Candelaria”. Me explico para quienes desconocen estos términos, el mote se refiera a las festividades que inician con la fiesta de la guadalupana el 12 de diciembre, que continúa con los brindis empresariales y sociales de fin de año, que se inician casi de inmediato, las posadas que arrancan el 16 de diciembre, hasta la cena del 24 y el recalentado del 25. Hay un breve receso desde el 26 hasta el 31, fecha en que se repite la fiesta de manera redoblada para celebrar el fin del año y dar la bienvenida en tremenda algarabía al año que comienza, recalentado incluido al primer día del año nuevo. El siguiente paso es la celebración de los Reyes Magos el 6 de enero. Hasta aquí el puente Guadalupe-Reyes, pero hay quien prolonga la conmemoración hasta el 2 de febrero, en que se conmemora La Candelaria, con tamales y atole o champurrado de chocolate, dándole fin, ahora sí, a este denominado “puente”.

Quizá faltó aclarar cuál es el significado del término “puente”, que en México se refiere a días de asueto no oficiales que se toman cuando algún festivo cae muy cerca de un inicio o fin de semana, prolongando la fiesta al menos un par de días más.

Pero lo realmente relevante de este período es que todas las actividades de fiesta se realizan alrededor de lances llenos de comida y bebida que son el eje de los eventos sociales. El concepto religioso es intercambiado por un impulso meramente festivo y se convierte en una serie de acciones comerciales y de un frenesí de gasto, intercambio de regalos y consumo de alimentos.

En el país que a nivel mundial ostenta los nada presumibles segundo lugar en obesidad, en términos absolutos y el indiscutiblemente vergonzoso primer lugar en obesidad infantil, este período bien se ha comenzado a convertir en un referente de alarma en los sistemas de salud, pues marca un enorme riesgo de agravar precarias saludes sumamente comprometidas por ese mismo sobrepeso.

Ahora bien, dado que este espacio está dedicado a quienes padeciendo diabetes también padecemos de las tentaciones de la temporada, quisiera repasar y compartir algunos consejos que mis muy queridos amigos del grupo Bypass Gástrico México, parte del Centro de Nutrición, Obesidad y Alteraciones Metabólicas del Hospital ABC, me hicieron llegar en la reunión final del año (en la que por cierto NO hubo comida), la “Guía de Supervivencia Para las Fiestas Decembrinas”

·    1. Realice un programa de ejercicio de una hora diaria. El ejercicio ayuda a quemar calorías, disminuye el estrés, calma la ansiedad por consumir alimento, eleva la producción de endorfinas y mejora el estado de ánimo. Algunas opciones son caminar rápido, trotar o bicicleta.
·       2. Evite saltarse comidas. El hambre y los bajos niveles de azúcar en sangre provocan que sea más fácil caer en excesos de comida.
·        3. No evite sus comidas favoritas por completo, solo consúmalas con moderación.
·      4. Evite tener a su alcance tentaciones como botanas y dulces ya que se aumenta la posibilidad de excederse. “No se puede comer lo que no hay”.
·      5. Evite ir a reuniones con hambre. Antes de salir de casa, coma algo ligero y además aumente el consumo de agua los días de fiesta.
·      6. En las reuniones no se siente cerca de la mesa del buffet. Tome la decisión de poner distancia a las “cosas ricas”. Sírvase un poco de botana y disfrute de cada bocado.
·   7. Las bebidas alcohólicas tienen alto contenido de calorías, por lo que si va a consumirlas, hágalo con moderación. Tome la opción de bebidas light o si es con alcohol, combinar con refresco de dieta o agua mineral.
·       8. Si se siente deprimido (a), puede mejorar su estado de ánimo con una caminata, yendo al cine o escuchando música.
·     9. Cuando vaya de compras, coma antes de salir de casa, así no tendrá necesidad de “botanear” mientras compra.
·          10. Para satisfacer su gusto por lo dulce, ponga límites, por ejemplo, permítase 2 postres a la semana.
·         11. Solo por el hecho de que sean fiestas, no significa que se tiene que dar permiso para comer todo lo que se encuentra.
·         
      Finalmente: DISFRUTE LA TEMPORADA, NO SOLAMENTE LA COMIDA!!!!!    

Como podemos observar, es una guía muy sensata que nos hace ver que nos podemos cuidar sin caer en un estado de angustia por si le hacemos caso al angelito o al pequeño demonio que de repente nos dan consejos opuestos y, si le hacemos caso al demonio asesor, no dejar de atender la cautela y nota de prudencia del ángel bien intencionado. Es decir, cuidarnos manteniendo un sano equilibrio entre el cuidado y el disfrute.

Un par de consejos adicionales:

Primero, recordar que nuestro metabolismo ya está dañado, no es capaz de funcionar en automático y además que es incapaz de distinguir si estamos o no de fiesta y las calorías consumidas en exceso serán igual de dañinas y por solo desearlo, no funcionará mejor la insulina.

Si nos moderamos, mantenemos nuestra relación amor-odio con el glucómetro, insulina, hipoglucemiantes, dieta estricta, ejercicio y horas de sueño completas, nuestras posibilidades de transitar airosamente estas fechas serán mucho mayores. Mi caso está en ese límite del “Me quiero soltar el chongo” pero sé que debo cuidarme. Así pues, desde hoy sé que habrá botanas y tiempos de la cena de Nochebuena que NO probaré y otros, que si bien no son sanos para nada, les hincaré el diente con singular entusiasmo en una muy pequeña porción que me permita disfrutarlos sin arriesgar mi propia integridad y, bicicleta y caminata serán mis cómplices en estas fechas.

Mis mejores deseos para que estas fechas les traigan sus más anhelados deseos y que su salud mantenga su integridad, a pesar de los pesares. Un abrazo.

martes, 13 de diciembre de 2011

Se acaba el año.


He tenido varios días de abandono a este espacio, situación que ya se está volviendo preocupantemente repetitiva y la verdad es que a veces las famosísimas musas que supuestamente deben inspirarnos a quienes cometemos la osadía de escribir, simplemente hacen sus maletas y se van de vacaciones sin dejar siquiera una nota de despedida o, peor aún, avisar la fecha en que se dignarán a visitarnos nuevamente. Así pues y en pleno síndrome de abstinencia inspirativa, acometo la entrada de hoy.

Primero que nada, reconozco que ahora estoy en mucho mejores condiciones que la última vez que me senté frente al teclado, con mano derecha (reitero, soy diestro), inmovilizada e intentando culminar exitosamente la pasada entrada de este blog. Ahora ya puedo usar ambas manos casi completamente y la escritura fluye muchísimo mejor, por lo que ahora sí, podré entrar en materia sin que las ideas se fuguen como goles en la portería de la Selección Nacional.

Esta vez quiero resumir una serie de ideas que se han venido conformando alrededor del enorme problema en que se ha venido convirtiendo la diabetes, particularmente la tipo 2, a nivel mundial. Es en este 2011 en particular en el que la voz se comienza a alzar y con campañas como la Outrage! (furia!) y la de Actuemos ya!, se ha pretendido comprometer a los gobiernos en todo el mundo de tomar conciencia del tamaño de la potencial crisis que se avecina si no se hace algo realmente radical para revertir la muy preocupante tasa de crecimiento de casos nuevos de diabetes tipo 2 y los niveles en el incremento de los presupuestos de salud, que pudieran llegar a ser catastróficos para las economías de países no desarrollados y en muchos casos, incluso para aquellos considerados como potencias económicas.

Pasó la cumbre de la ONU en New York y ya hubo un compromiso a nivel de jefes de estado para incluir a la diabetes entre el grupo de enfermedades no contagiosas que se presentan de forma epidémica. Alrededor del día mundial de la diabetes hace un mes, el catorce de noviembre para ser precisos, en casi todo el mundo hubo actividades y manifiestos de acción alzando la voz a favor de tomar medidas drásticas, decisivas para revertir la diabetes, que en el caso de la diabetes tipo 2 se ha demostrado que es posible.

En este espacio y en la página de la FMD (Federación Mexicana de Diabetes), quién hospeda generosamente una liga a este sitio, se ha hablado y se sigue hablando y, por supuesto se seguirá hablando sobre las medidas que tenemos que adoptar –y que ya conocemos con claridad- para que dicho cambio se realice, pero falta aun un ingrediente, el cual se define con la palabra: Acción.

Me explico. Hace muchos años leí en algún lado –lo sé no soy el único desmemoriado que lee y olvida la fuente y autor de lo leído, pero casi podría asegurar que fue el libro “Piense y Hágase Rico, de Napoleon Hill- que ni el mapa mejor dibujado es capaz de mover ni un solo milímetro a quién no tiene la intención de viajar y, también está el viejo refrán popular que reza: todo viaje comienza con el primer paso. En estas condiciones debemos reconocer que no hay jornada sencilla y sin tropiezo, pero al final del camino recorrido la recompensa es alcanzar la meta deseada. El secreto es decidirse y no flaquear en el empeño

En las determinaciones que se han venido tomando y las presiones de tipo internacional derivadas del entusiasta y cada vez más creciente papel de las redes sociales en apoyo de las Asociaciones y Federaciones de Diabetes en muchas partes del mundo, para que los Jefes de Estado tomen muy en serio las demandas que implican una mejor calidad de vida, medicamento y tratamientos accesibles a las poblaciones vulnerables, acceso gratuito o a muy bajo costo a servicios médicos y un gran etcétera.

Se ha avanzado mucho en este sentido y estoy seguro que entre la población mundial de diabéticos que contamos con diagnóstico de nuestro problema de salud, cada vez hay un número mayor de personas que comenzamos a recibir información de estos esfuerzos de manera cotidiana y en creciente frecuencia. Hasta aquí tenemos un perfecto mapa dibujado, en donde podemos leer nuestra situación pasada, el problema en el presente y los escenarios posibles dependiendo de la acción o inacción que resulte hacia delante.

Lo que falta y no he encontrado realmente son voces al respecto del componente de la acción personal, individual que participe en primera persona del verbo hacer el dar ese primer paso que nos lleve por la difícil jornada de la disciplina, control y cambio de hábitos de vida. La receta la conocemos, las consecuencias de la no acción ya las sabemos, de nuevo la pregunta es ¿habrá acción? O seguiremos esperando que papá gobierno o algún ente caritativo nos reciban en grado terminal y nos proporcionen atención médica de alta especialidad en donde la única opción sea una acción radical e irreversible como una amputación, una diálisis permanente o finalmente un certificado de defunción al familiar responsable.

Sí, el párrafo anterior suena a nota roja, pero es la realidad y no podemos pretender que por no quererla ver no exista. La diabetes incapacita y al final, nos mata. Por ello, no importa que tan indignado esté el mundo o que tan fuerte se grite un Actuemos Ya! si en nuestro fuero personal no actuamos hoy mismo, nadie podrá darnos la salud que nosotros mismos no nos queramos dar. Como dato final de reflexión, tomo las cifras que publica la FMD sobre los costos de salud y, de acuerdo a las estadísticas publicadas en 2005 había alrededor  de 17 millones de mexicanos con diagnóstico de diabetes (se estima unos 7 millones más la padecen sin saberlo), en total unos 24 millones de mexicanos, casi una cuarta parte de la población.

Sin embargo, sin contar el dolor y el sufrimiento asociado a la enfermedad, que incluye desde el piquete de lanceta para medir glucosa capilar, la inyección de insulina, las complicaciones crónicas y la discapacidad latente en un muy posible futuro, el monto económico para el país por el tratamiento de un diabético bien cuidado versus uno descontrolado y complicado, es: Paciente controlado con dieta, ejercicio y medicamento, un aproximado de $1,500 dólares al año. Un paciente no controlado que puede derivar en una o más con complicaciones crónicas, le cuesta entre la familia y los sistemas de salud, un promedio de 17,500 dólares al año. ¿Es justo que aparte del dolor a la persona y a la familia que genera una complicación, dañemos nuestro patrimonio familiar y social cuando está en nuestra propia voluntad vivir en control?

Yo ya tengo mi respuesta personal, ¿Cuál es la tuya?
        

jueves, 24 de noviembre de 2011

Una pausa obligada.



Como podrán haber notado, después de prometer una serie de entradas con respecto a los objetivos a nivel mundial de la IDF (FederaciónInternacional de Diabetes), repentinamente pasaron y pasaron los días y este espacio se quedó en una pausa hasta ahora no explicada.

Frustración es la primera palabra que me viene a la mente pues teniendo ya listo el material de consulta para documentar el texto, habiéndolo estudiado para asimilarlo y con la idea clara para redactar los temas, un incidente inesperado me llevó a una obligada pausa que, por otro lado, me permitió meditar sobre otros temas que por extraña coincidencia pueden ser fácilmente relacionados con el tema de la diabetes.

Comparto con ustedes: Recién iniciado este mes dedicado a la diabetes y ya en plena preparación para sumarme a varias de las actividades a realizarse el día catorce, sufrí una aparatosa caída de escaleras que además de golpes por todo el cuerpo incluidas partes que ni sabía que existían -hasta que empezaron a doler-, sumado a los chipotes, moretones, hinchazón de áreas con traumatismo y finalmente, la parte más lenta para reparar resulta ser el brazo derecho (sí, adivinaron, soy diestro), que sufrió una fractura con astillamiento en la cabeza del radio y que quizá requiera cirugía.

En resumen, mi explicación que no disculpa, es que aparte de estar atarantado unos días (bueno, más que de costumbre), no he podido usar el brazo derecho y esto de escribir con el índice de la mano izquierda convierte al ejercicio en una empresa casi imposible pues aparte de lo lento de la escritura que provoca que algunas ideas se fuguen, los errores tipográficos de multiplican haciendo la experiencia todo un reto a la tenacidad y la paciencia.

Es gracioso como la vida a veces se convierte en la confluencia de coincidencias premonitorias. El pasado 5 de octubre escribía acerca de la falla en el cargador de mi computadora, hablando de los tropiezos en la vida y la viñeta que agregué fue la de un individuo cayendo por una escalinata. Pocos días después en mí, fue una dolorosa realidad.  Lo bueno es que no soy supersticioso y mi caída se la atribuyo solamente a una pérdida del equilibrio aunada a la atracción gravitacional del centro de la tierra.

Pero regresando al tema central de esta página, el espacio de ocio obligado me llevó a reflexionar sobre dos temas (bueno, en realidad fueron muchos más, pero dos fueron especialmente relevantes), el dolor como sistema de alarma ante un daño grave y lo que implica una discapacidad de cualquier tipo. Entro pues en materia:

Primeramente el dolor. Cuando hice conciencia que estaba tirado en el suelo, mi primer pensamiento fue levantarme de inmediato y seguir mi camino como si nada. Tenía una cita sumamente importante y no quería fallar. Pero en cuanto intenté moverme, me di cuenta que mi cuerpo se rebelaba a mi mente; el dolor me mantuvo quieto, sembrado y gracias a unos buenos samaritanos que acudieron en mi ayuda, fue que pude ponerme en pie. De inmediato supe que el golpe era mucho más grave y doloroso que lo que imaginé como el “peor escenario” cuando en plena caída vi que no podría evitar caer sobre los escalones y seguir rebotando hasta el descanso del fondo de la escalera. Mis peores temores fueron rebasados por la cruda realidad, pensé en fractura de nariz, costillas, ambas muñecas y el brazo derecho. Afortunadamente, el único roto fue el brazo derecho; los demás, solamente golpeados severamente.

Al reflexionar sobre el dolor y su utilidad, me di cuenta cuan bueno fue el que me haya impedido seguir con mi agenda del día y me haya llevado a la sala de urgencias donde fui atendido e inmovilizado, además de recetado con analgésico y antiinflamatorios. De no haber sido así, de no haber dolor, hubiera seguido como si nada, aumentando la gravedad de mis lesiones. En el momento de reflexión al respecto, me llegó a la mente la idea de lo bueno que sería que la diabetes doliera y mucho, lo que nos haría tomar conciencia más fácilmente de la importancia del control y no esperar a que lo que duela sea una neuropatía, que igual va a doler esté o no elevada la glucosa en un momento dado. Sin embargo, como no duele la hiperglucemia, el daño aparece sorpresivamente y sin previo aviso, dándole así su característica de “enfermedad silenciosa”. Cómo hace falta un poco de ruido.

Por el otro lado, al no poder usar mi brazo hábil, me he convertido en un ser desvalido en cierto grado, dependiente de la ayuda de terceros y limitado en cuanto a la cantidad y calidad de las cosas que puedo hacer. Eso es lo que se llama discapacidad, aunque en mi caso, la expectativa es que aun en el peor escenario con cirugía de por medio, en un plazo de unos tres meses cuando mucho, ya esté en un proceso de franca rehabilitación y en camino de recuperar la funcionalidad total. Enfermedad curable en este caso y la mejor noticia, en un plazo alcanzable.

Fui expuesto a una probadita de lo que implica una discapacidad y la dependencia que genera. No he podido ir a trabajar aunque espero que entre mañana y el lunes pueda ya pararme en la oficina e ir tratando de ponerme al corriente con lo dejado estos días. Pero lo relevante es el pensamiento de que la diabetes es una enfermedad que si no se controla produce complicaciones que son discapacitantes e irreversibles. Ese panorama de no reversible y limitante me erizó los cabellos. ¿Una nefropatía, dependiendo de diálisis? O acaso ¿una retinopatía proliferativa y ceguera consecuente?, ¿qué hay de una embolia o un infarto al miocardio? Terrible pensar en un pie de diabético gangrenado con la consecuente amputación de extremidad. La reflexión es, no me duele tener elevada la glucosa y por ello debo ser extremadamente cuidadoso, monitorearme, mantenerme en control y evitar las complicaciones puesto que si bien un accidente llega sin avisar y es repentino, obligándonos a cambiar nuestros planes, una complicación discapacitante se puede prevenir si hacemos lo que sabemos es lo correcto para evitarla o diferirla por largo tiempo.

Por lo pronto voy recuperando movilidad y espero pronto ir retomando el ritmo de vida al que estoy acostumbrado, valiéndome a mí mismo y siendo totalmente autónomo. Finalmente quiero agradecer a los buenos samaritanos anónimos que me auxiliaron en el momento de la caída, a mi esposa quien con enorme ternura y paciencia me ha apoyado y complementado con su esforzada acción y a todos aquellos, también samaritanos y también muy buenos, que han estado pendientes de mi recuperación y de una u otra forma me han dado refugio, compañía, apoyo moral y ánimo para salir adelante.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noviembre, mes dedicado a la diabetes


Dado que en las redes sociales, bueno, en realidad en el facebook solamente, estoy suscrito a una variedad de asociaciones, organizaciones y grupos orientados hacia diferentes enfoques de la vida con diabetes, ya sea a través de consejos, venta de productos o divulgación de información relevante sobre la vida con diabetes, además de que cada día me llegan por correo u otros medios noticias relacionadas al tema de la diabetes, es que puedo disponer de un panorama bastante completo sobre las tendencias principales en el mundo.

Este mes presenta una ocasión ideal para ir desgranando los temas que más llaman la atención y que de alguna manera acaparan los titulares, si no de los diarios de mayor circulación, al menos en los medios de divulgación especializados en temas de salud y, particularmente, en lo relativo a la diabetes. Por ello y sin ánimo de convertirme en un vidente, me surge la compulsión de presentar un temario de los asuntos más relevantes y darme a la tarea de hacer un análisis en este espacio, uno por uno, de aquí al día 14 en que conmemoraremos el “día mundial de la diabetes”.

Así púes, lo que me parece especialmente relevante es retomar el tema ya publicado por la IDF (Federación Internacional de Diabetes) sobre el “Diabetes Global Plan 2011-2021” e ir desarrollando en estos días el contenido de los tres objetivos del plan, para hacer más clara la visión contenida en dicho plan, que así leída al vuelo parece que dice mucho menos de lo que en realidad engloba. Saber pues éstos objetivos nos podrá ayudar a comprender algunas de las iniciativas que es probable que ya estemos comenzando a ver y otras que, espero, pronto sean de carácter y dominio públicos.

Los tres objetivos, enunciados de manera simple son:

1.   Mejorar los resultados en la salud de la gente con diabetes.
2.   Evitar el desarrollo de la diabetes tipo 2 y,
3.   Detener la discriminación hacia la gente con diabetes.

Como justificación a la selección de los objetivos anteriores, se encuentran datos acumulados a lo largo de años de investigación y experiencia en el tratamiento de la diabetes en cualquiera de sus manifestaciones, tipo 1, tipo 2 y gestacional.

Quizá el gran objetivo de este esfuerzo quede resumido en la oración “El reto es grande, pero también las recompensas. Al decidir el sostener una cumbre de alto nivel en la ONU sobre ENC (enfermedades no contagiosas), quienes toman decisiones pusieron la diabetes y otras enfermedades no contagiosas hasta arriba de la agenda internacional de salud. Esta es una oportunidad sin precedentes para revertir la ola sobre esta enfermedad incapacitante y salvar vidas y extremidades. Tenemos la evidencia, el conocimiento y las herramientas.”

La oración anterior se refiere a la cumbre de jefes de estado realizada en la ONU el pasado mes de septiembre y que tuvo el resultado arriba enunciado. La idea ahora hacia el futuro es dejar de ser pasivos y tomar un papel activo hacia la diabetes, ya sea que la padezcamos o seamos familiares o amigos de alguien con diabetes.

Recordemos que no importa cuál sea el detonador o el antecedente, ninguno escogemos vivir con diabetes.

lunes, 31 de octubre de 2011

Noviembre, mes dedicado a la diabetes




Es interesante de vez en cuando hacer un alto en el camino y observar el trecho avanzado y el paisaje que hemos ido dejando atrás. Esto es bueno realizarlo de vez en cuando en todas las diversas actividades en que dividimos nuestra vida diaria y, también, por qué no, en lo que llamamos la vida como un todo. La vida con diabetes también permite este tipo de ejercicio y hoy es un buen día para hacerlo. Hacerlo nos permite notar el cambio en el periodo transcurrido y hacer la evaluación de si realmente estamos progresando hacia algo mejor, si nuestras metas se han alcanzado y si nuestra situación actual corresponde con lo que en esa referencia pasada imaginamos.

El que hoy sea el último día de octubre y que en vez de estar en la fiesta del halloween me encuentre atormentando el teclado de mi laptop al tiempo que me planteo esta reflexión, me da el espacio adecuado para anticiparme a los temas del siguiente mes. Por ello doy un salto de reversa en el tiempo, rescato del “archivo con telarañas” la entrada original, la primera de cuando inauguré este espacio, el 30 de noviembre de 2006 que en realidad fueron dos entradas con la misma fecha, la primera dando la razón de lanzarme a hacer este ejercicio de escritura pública y la segunda, dedicada al mes de la diabetes y, muy particularmente, mi percepción sobre lo que ese 14 de noviembre me significó como diabético.

En aquel entonces asentaba entre indignado y sarcástico lo poco que se dijo y se hizo respecto a la diabetes y me autoimpuse la quijotesca encomienda de ser el paladín virtual de la diabetes. Que miope era yo en ese momento y aun lo sigo siendo. Poco preveía lo que unos pocos meses después sería el gran ímpetu de las redes sociales y –aquí no me equivoqué- la importancia y la fuerza de la sociedad civil para darle impulso a iniciativas que los gobiernos parecían no querer abordar con mucha claridad y firmeza.

Más rápidamente que lo que se puede asimilar, se ha ido desarrollando a través de la red de redes una comunidad virtual interesada en los temas relativos a la diabetes y al cierre de esta edición ya tengo una cantidad enorme de referencias e invitaciones tanto locales como a nivel internacional, para participar en acciones, eventos, competencias y un enorme etcétera, en este mes dedicado a la diabetes y su prevención. Además de las iniciativas que están llegando a niveles de jefes de gobierno a través de las asociaciones y federaciones de diabetes en todo el mundo.

Otro punto digno de reflexión es que ese 30 de noviembre en que lancé mis dos primeras notas, lo hacía en la casi férrea convicción de que era un ejercicio personal, que ni siquiera llamaría la atención de alguien más allá del más reducido núcleo familiar quienes “por compromiso” lo leerían y retornarían un “ah, que interesante” a lo sumo. Mi visión en ese entonces era que cada entrada que subía equivalía a esas botellas lanzadas por los náufragos desde su isla desierta, en la muy, pero muy remota esperanza que algún día llegaran a manos de algún imaginario lector que la leyera sin tirarla a la basura. La gran sorpresa fue cuando los primeros comentarios fueron llegando y me animaron a seguir adelante con este ejercicio epistolar. Hoy en día, agradezco a la comunidad dispersa en diferentes partes del mundo, mayoritariamente en el continente americano, que sigan consultando este espacio, donde espero que la información que aquí deposito le sea de utilidad a mis lectores o a alguno de sus familiares o amigos.

 Hoy después de casi cinco años de presencia en la red y más de treinta y cuatro mil quinientas visitas, me siento animado a seguir adelante y continuar con este esfuerzo de ir compartiendo mis cuitas, temores, alegrías, aprendizaje y logros con quienes se asoman a esta ventana virtual.

Una de las primeras cosas que descubrí respecto a este blog, es que escribir y compartir el resultado, me ayuda enormemente a canalizar la diaria tensión que implica la vida con diabetes, que el estrés de mantenerse en control, resistir la tentación de lo sabroso pero dañino, además del diario estrés al que todo mundo estamos sujetos por el simple hecho de vivir en una sociedad urbana tan conflictiva como lo es la Ciudad de México, se van disipando conforme voy avanzando en los textos. Escribir tiene ese efecto de bálsamo a las angustias del alma.

Por eso hoy, que hice este ejercicio de reflexión desde lo escrito en ese primer texto que me animé a publicar, me siento animado para retomar este rumbo con renovado espíritu y en los próximos días en que estaremos a tambor batiente, celebrando el mes mundial de la diabetes y, particularmente, el 14 de noviembre, día mundial de la diabetes, ir aportando mas material de lectura. Para ese entonces, el 14, pienso pasarlo de vacaciones en algún destino de playa del lado del Océano Pacífico, pero también tengo el propósito de seguir escribiendo entradas en este espacio, todas, dedicadas a difundir actividades relacionadas con este mes que está comenzando. Al fin y al cabo que las distancias y fronteras se diluyen en el mundo virtual.

Por lo pronto, los invito a unirse a la iniciativa de la IDF (Federacióninternacional de diabetes) de vestirnos de azul (color oficial mundial de las campañas de prevención de la diabetes), todos los viernes de noviembre.

domingo, 30 de octubre de 2011

Obesidad, ByPass Gástrico y hallazgos a largo plazo




En esta ocasión y como despedida del mes de octubre, tomaré nuevamente el tema de la obesidad, sus consecuencias (diabetes mellitus tipo 2 incluida), la cirugía bariátrica (en particular la denominada bypass gástrico) y los resultados con visión de largo plazo.

Primero que nada, dentro del tema que ya he tocado en anteriores ocasiones con relación a la cirugía bariátrica, en esta ocasión daré un giro con respecto a los esfuerzos que en México se están haciendo para combatir la epidemia de obesidad prevalente en este inicio del siglo XXI. Me anticipo a la pregunta y la respuesta obvias al respecto, dada la grande correlación que existe entre la diabetes mellitus tipo 2, en particular, con un aumento en la obesidad, combinada claro está, con factores de tipo genético, puesto que sabemos que si bien hay una enorme correlación entre obesidad y diabetes, no en todos los casos se presentan simultáneamente estas dos condiciones.

Pero el pretexto de hoy es contar que el pasado 12 de este mes, asistí al 7° aniversario del ahora llamado “Centro de Nutrición, Obesidad y Alteraciones Metabólicas ABC” que opera precisamente en el Hospital ABC de la Ciudad de México. Lo especial del evento, que por cierto tuvo muchísimos momentos especiales, es que la celebración la realiza el cuerpo médico de la clínica, en conjunto con los pacientes operados con ByPass gástrico, quienes donan a su elección y en especie, un kilo de frijol o arroz, por cada kilogramo de peso perdido por la intervención quirúrgica y el chiste de la ceremonia, aparte de saber que esa donación va a parar a gente en riesgo alimentario, es que cada quién cargue esos kilos y se dé cuenta el enorme sobrepeso que portaba diariamente.

Si bien yo no estoy operado -no cubro el criterio clínico para ello- soy invitado permanente del grupo de apoyo de la clínica y precisamente lo que quiero tomar el día de hoy al cierre de octubre, es que como parte de la celebración del aniversario siete, se repartió a los asistentes del grupo de apoyo el libro “Bypass Gástrico, ¿Qué hay más allá de la cirugía?” Debo decir que aunque el tema es árido por su naturaleza médica, está escrito de forma amena, entendible para quienes no somos médicos o tenemos un entrenamiento en medicina y, además aporta datos de última frontera en medicina, tratamientos, medicamentos, complementos vitamínicos y terapias antes, durante, inmediatamente después y a largo plazo post cirugía. Cabe destacar que la clínica está enfocada de manera exclusiva al tema de tratamientos para la obesidad, en lo particular en lo relativo a la denominada mórbida, hay otros factores a considerar que dan el criterio de elegibilidad para el proceso quirúrgico. Entre los criterios está el IMC del paciente y co morbilidades asociadas como la hipertensión, diabetes, riesgo coronario, apnea del sueño y otros más.

Por lo que se nos informó a los asistentes a la ceremonia de presentación del libro, es la primera vez que se toca el tema del largo plazo en el postoperatorio y las consecuencias de la cirugía así como sobre las estrategias para fomentar el apego a las buenas prácticas de salud alimentaria que permitan al paciente obeso alcanzar y mantener un peso normal en el largo plazo.

El libro es breve, ciento tres páginas que engloban catorce capítulos escritos de forma independiente por profesionales de la salud en todas las áreas que conciernen a la operación de la clínica y exponen de manera muy clara material de gran utilidad tanto para médicos como para pacientes y sus familiares. Los temas son sumamente completos y permiten entender a la cirugía en un enfoque holístico, donde en conjunto con la parte médica se conjuga el tema sicológico, el nutricional, el del deporte, la imagen corporal, opciones de cirugía estética y, de manera muy destacable, la relativa a la importancia de los grupos de apoyo en el éxito de largo plazo.

Reprimo la tentación de contar el contenido completo aunque su lectura me ha sido altamente esclarecedora y educativa y en lugar de ello recomiendo ampliamente su lectura. Me da gusto que en este México a veces tan marginado de la principal corriente de investigación científica, se haga este tipo de trabajo de primerísimo nivel y se publique un texto tan claro y completo. Mis felicitaciones a los autores y los colaboradores que hicieron posible esta edición.

viernes, 28 de octubre de 2011

Diabetes y los vegetales, ¿realmente sabemos comer bien? (IV)



Una de las principales restricciones que se presenta al momento de definir qué sí y qué no incluir en un plan de alimentación para quienes padecemos de diabetes, es el contenido de azúcar en los vegetales que integraran nuestra diaria ingesta y aunque la obvia selección recae en los alimentos dulces, como la fruta, la sorpresa es que no necesariamente están solas del lado de los vegetales que potencialmente nos pueden dañar si no observamos cierta restricción en su cantidad. En la anterior entrada de esta serie definíamos los grupos de vegetales y en esta ocasión dejaré de lado la fruta, de la cual ya sabemos que contiene grandes cantidades de azúcares y veremos en su lugar un poco más de cerca a los cereales, las leguminosas y las  Verduras del grupo II, que sin ser lo que conocemos como comidas dulces, su contenido de azúcares es lo suficientemente elevado como para que por lo menos nos tomemos la molestia de contar lo que de estas variedades escogemos y así evitar picos de glucosa en la sangre, creyendo que estamos comiendo la opción más sana por que no nos es dulce al paladar.

Sabemos claramente que aunque no saben dulce, los cereales y las leguminosas deben comerse en poca cantidad pues nos han dicho que tienen un gran contenido energético, pero ¿realmente conocemos la fuente de tanta energía acumulada? Pues resulta que la respuesta está en que toda la energía que utiliza nuestro organismo corresponde a un solo tipo de materia prima llamada glucosa. Sin embargo, en este punto comienzan a surgir las preguntas en un torrente atropellado como por ejemplo ¿los cereales y leguminosas tienen glucosa?, ¿y la fructosa apá? Y otras muchas que pueden ir surgiendo alrededor del tema. Así que de manera irremediable, esta ocasión haremos un repaso de química orgánica para ampliar el panorama sobre los principales conceptos con respecto a la glucosa y los azúcares en general.

Más que usar el término glucosa o materia prima energética, está muy difundido en el entorno médico y coloquial el término “carbohidratos” el químicamente correcto “glúcidos” o sea, derivados de la glucosa. Que proviene del griego “glicis –glicys-dulce”

Como anécdota de mis años de estudiante, cuento que dentro del rigor Universitario, el profesor del curso de Química Orgánica I, imponía el precio de una reprobada sin pasar por el  “inconveniente” de un examen por el simple desliz de usar los términos “carbohidrato” o “hidratos de carbono” en vez del correcto “glúcidos”. Quizá por eso cada vez que leo, escucho o utilizo tales términos, un cierto escalofrío culpable recorre mi columna, pero eso es solamente una anécdota y usar el término carbohidratos también es generalmente aceptado.

Pero ya que estamos entrados en esto, vale la pena hacer algunas precisiones:

Los glúcidos se dividen en monosacáridos, disacáridos, Oligosacáridos y Polisacáridos, dependiendo de su estructura química y su enorme capacidad para formar cadenas a partir de estructuras simples y su versatilidad para generar productos de diferentes propiedades químicas partiendo de una misma molécula según la unión sea en diferente átomo.

La relevancia (mi justificación para este súper rollo), es que en los alimentos naturales y en los procesados vamos a encontrar la gama completa, siendo unos buenos para el organismo (cuando la insulina hace su trabajo) y otros son pésimos al grado de provocar daños graves por su ingesta cotidiana en grandes cantidades.

Como la idea no es dar un repaso exhaustivo de temas áridos como para muchos suele ser el caso de la química orgánica, sino presentar una referencia sencilla para entender el papel de los azúcares que intervienen en la alimentación, entremos en materia.

Los glúcidos más sencillos son los monosacáridos y a esta clasificación pertenecen la glucosa y la fructuosa (hay muchos más que intervienen en el proceso metabólico, pero no de origen vegetal), ambos presentes en los alimentos ya sea de forma simple o en forma combinada en los disacáridos y polisacáridos. Tanto la glucosa como la fructuosa se encuentran en las frutas (más la fructosa) y debido a que tienen una fórmula similar, el organismo no tiene problema en transformar la fructosa en glucosa para asimilarla.

Por cierto, en algunos alimentos procesados en que se anuncia que no contienen azúcar, no es poco frecuente que citen que contienen fructosa y dextrosa (nombre usual para la glucosa), por lo que están entregando alimentos con mucha azúcar, solo que disfrazándolos al declarar que no contienen azúcar, cuando tanto la fructuosa como la dextrosa son azúcares y por ello hago un llamado a no caer en el engaño. Como dato adicional tanto la fructuosa como la glucosa (dextrosa) tienen valores energéticos similares (4 Kcal/gr).

Los glúcidos que siguen en complejidad son los disacáridos, que como su nombre lo sugiere, se forman por la unión de dos monosacáridos que pueden ser dos glucosas o una glucosa y una fructosa. Así encontramos sustancias que nos son sumamente familiares como por ejemplo la maltosa (se encuentra en los granos de la malta germinada, base en la elaboración de cerveza y productos de panadería) y que está formada por dos moléculas de glucosa unidas por un enlace glucósido.  Otro disacárido famoso es la lactosa que se forma por la unión de una molécula de glucosa y una de galactosa (otro monosacárido) y se encuentra presente en la leche y sus derivados. Como dato cultural, la famosa intolerancia a la lactosa se debe a la incapacidad del organismo de producir una enzima llamada lactasa que es indispensable en la digestión de la lactosa.

Todo un caso es la comercialmente conocida azúcar de mesa, que está formada por la unión de una molécula de fructosa y una molécula de glucosa y proviene de la caña de azúcar y del betabel o remolacha. Es curioso, ninguna de las dos es una fruta; son tallo y raíz, respectivamente. Por ello, regresando al tema de productos anunciados como “sin azúcar” pero que contienen “fructosa” y en algunos casos glucosa renombrada como dextrosa para que suene inocua o maltosa o una combinación, es simplemente recurrir al truco de separar la molécula de sacarosa en sus componentes y declarar que NO contiene azúcar. Que trampa ¿no creen?

Como casos especiales dignos de mención y mucho cuidado tengo dos, uno que aparece de forma natural y otro que es producto de la industrialización de los alimentos. El primero es un oligosacárido y el ultimo un polisacárido. Así que al redoble del tambor, los lanzamos a la pista y los presentamos:

En primer lugar, aparece el “almidón”, sí el que las abuelas usaban para atiesar las camisas, carpetas y manteles para que al momento de planchar quedaran estiradas esas prendas y lucieran muy coquetas, pero si en mi infancia –y ahora-, me hubieran ofrecido algo así como “¿gustas una cucharadita de almidon?” lo más probable es que hubiese puesto “cara de fuchi”, rechazando la oferta. Sin embargo ante la oferta de ¿gustas unas papitas a la francesa?, dudo que haya alguien a quién no se le antojen. Bueno, esa es una primera pista de en donde encontramos a ese tan sabroso ingrediente llamado almidón, el cual se encuentra también en otros vegetales como el maíz, trigo, arroz, el camote (batata o papa dulce) y, por supuesto la ya mencionada papa (patata). Bueno, estos vegetales caen –la experiencia gustativa nos lo confirma-, entre lo levemente dulce y lo francamente insípido. Entonces, ¿de dónde sale tanta caloría?

Bueno, respiramos hondo y sale la química al rescate. Resulta que el almidón es, como ya había escrito arriba, un oligosacárido complejo, esto es, un azúcar que consta de dos moléculas menores que unidas forman la molécula del almidón. Así pues, si tomamos una molécula de amilosa y otra de amilopectina, ya tenemos un almidón. Antes de entrar en pánico, estos nombrecitos se refieren a moléculas formadas exclusivamente de cadenas de glucosa: La amilosa forma cadenas lineales con hasta 2,500 unidades de glucosa, mientras que la amilopectina siendo más pequeña, contiene de 25 a 30 moléculas de glucosa que se unen de forma ramificada con apariencia de un árbol.

El fondo del asunto, es que los almidones no son otra cosa que glucosa, mucha glucosa que hace que todos aquellos vegetales que lo contienen, se agrupen como carbohidratos de elevado valor glucémico y por ello, deben ser tratados con mucho cuidado a la hora de balancear un plan de alimentación.

Para el gran final, dejo los polisacáridos, de los cuales el más digno de mención es el jarabe de alta fructuosa que se encuentra en prácticamente todos los alimentos que son artificialmente procesados, como refrescos de soda, repostería, salsas dulces y caramelizados, entre muchos otros. Es más, su uso está tan extendido, que es realmente difícil encontrar alimentos procesados que no sean endulzados con este polisacárido. El nombre más conocido y que consiste en una gran variedad de productos combinados en diferentes proporciones, es el famoso “jarabe de alta fructosa del maíz” el cual se comenzó a usar industrialmente en la década de los 70’s como una opción más económica que la sacarosa o la propia glucosa (dextrosa) en la preparación de estos productos.

El jarabe de alta fructosa de maíz (JAFM), está típicamente constituido por una mezcla del tipo:

14% fructosa
43% dextrosa
31% disacáridos

12% otros productos (cualquier cosa cabe en esa definición)

Sin embargo, esta barata fuente de sabor dulce resulta que se convierte en la materia prima que nuestro hígado utiliza para producir los famosos triglicéridos, que son la reserva energética del organismo. Es más, su consumo excesivo se señala como origen de la enorme epidemia de obesidad mundial y las complicaciones asociadas a la condición obesa.

En próximas entradas retomaré el tema de la obesidad, sus causas, consecuencias y tratamientos.

sábado, 15 de octubre de 2011

Día Mundial de la Diabetes, comenzamos la cuenta regresiva.




Hoy comenzamos a contar en reversa el mes que falta para la conmemoración del día Mundial de la Diabetes. Esta noticia no es noticia en sí, sino que al parecer en esta ocasión estará marcada por una serie de propuestas de cambio a nivel mundial que pudiesen marcar una nueva y radical transformación de cómo se maneja la diabetes a nivel mundial, por parte de los sistemas de salud. Hay una buena cantidad de temas que serán tratados en la convención que coincidiendo con la anual jornada dedicada a la diabetes, se celebrará en Dubai (quién pudiera haber asistido, ya habrá nuevas ocasiones).

La agenda de temas será muy amplia y, si bien la expectativa que hace poco más de once meses se planteó para el evento fue en el sentido de hacer el congreso mundial con temas de actualidad presentando los ultimos avances sobre diabetes y enfermedades asociadas, medicamentos, equipos y terapias, hubo dos cambios que resultaron darle un giro radical al planteamiento del congreso por venir. El primero,desde que se plantearon los temas generales, se decidió hacer un especial énfasis en la prevención, en particular en lo relativo al preocupante incremento del número de casos nuevos de diabetes tipo 2, lo que propició el nacimiento de campañas como la de “¡Actuémos ya! Contra la diabetes” y la de “Get Raged” (algo así como enfurecerse) por la diabetes y que tienen como objetivo hacer conciencia en la sociedad en general el grave problema de salud que significa la prevalencia de la diabetes a nivel mundial, así como hacer reaccionar a los individuos enfermos diagnosticados, enfermos NO diagnosticados y población sana hacia una conciencia del riesgo implícito de contraer diabetes y, sobre todo, desarrollar una cultura de la prevención.

La segunda consecuencia, no prevista en un inicio, es que conforme estos conceptos han ido tomando impulso, ha venido creciendo una campaña -apoyada entre otras a través de las redes sociales-, que culminó en la Cumbre Mundial de la ONU celebrada en el pasado mes de agosto, donde los jefes de estado se vieron ante la presión mundial por tomar de manera urgente medidas que permitan no solo frenar la preocupante tasa de incremento de casos nuevos de diabetes, sino que la tendencia se revierta hacia valores promedio los mínimos posibles.

La consecuencia final de esta cumbre, según las notas preparatorias de la IDF (Federación Internacional de Diabetes, por sus siglas e inglés), es que todo parece indicar que los asistenetes al congreso de Dubai contarán con poder de decisión suficiente como para tomar medidas inmediatas, efectivas y con la fuerza de los respectivos Estados representados, para aterrizar y hacer realidad este anhelo de todos. Por ello pretendo ir compartiendo aquí las notas preparatorias del congreso y, conforme se vayan dando a conocer, las conclusiones y compromisos alcanzados.

Al parecer la voluntad comienza a tomar sustancia en la forma de una acción coordinada para buscar cómo mejorar la calidad de vida de quienes ya tenemos diabetes y, procurar que quienes no la sufren, se mantengan lo más sanos posible por el mayor tiempo que se pueda.

Hagamos votos para que la inteligencia y el buen sentido común prevalezcan en Dubai y prendamos una vela -azul- para mostrar nuestro apoyo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Diabetes en el Año Internacional de la Química.


Estamos ya en el mes de octubre, casi llegando a la tercera parte en este año en que poco se ha dicho -a lo mejor por lo poco atractivo que resulta el tema para muchos-, de la celebración internacional que ahora toca. Se trata nada menos que del “Año Internacional de la Química” y es quizá por que tengo una gran base química en mi formación profesional o por que me resulta sumamente seductor el tema, que no quiero dejar pasar la ocasión para hacer un pequeño homenaje a la Ciencia Química y hacer un repaso de los aparentemente imperceptibles beneficios que la aplicación de la química aporta en nuestra vida diaria.

Para aquellos que nos toco la de malas de padecer diabetes, lo más seguro es que tengamos mucho, pero mucho más que agradecer que la inteligencia humana sea capaz de entender a la naturaleza, al menos en su parte química, como para hacer nuestra vida un poco más amablemente vivida. Mucho más alla de especulaciones sobre que si la ciencia es intrínsecamente buena o que si es por culpa de la ciencia que el planeta está en crisis y otros muchos etcéteras más dignos de novelas de ficción, va el recuento y, que conste que para no hacer de este blog un insufrible tratado de notas historico científicas, me ajusaré a lo que actualmente aporta la química en la cotidianeidad diabética.

Para empezar, lo mas inmediato es clasificar qué es aquello que estudia la química y la resuesta es muy sencilla: todo aquello que tiene que ver con la transformación de la materia. Pero para no quedarnos igual, diremos que la propia química se divide para su estudio en inorgánica y Orgánica. Esta división nos permite separar a la naturaleza en objetos inanimados y seres vivos, ya que si la química inorgánica estudia las reacciones que se llevan a cabo entre todos los elementos conocidos (118 hasta la ultima cuenta), la química orgánica estudia las reacciones que ocurren entre unos muy pocos elementos como son el Carbono (C), Hidrógeno (H2), Oxígeno (O2), Nitrógeno (N) y algunas reacciones que incluyen Fósforo (P), potasio (K), Sodio (Na), Manganeso (Mn) y Hierro (Fe). Sin embargo con esos poquititos elementos, se construye toda la química de la vida. Pareciera poco, pero en realidad, es casi infinita la enorme variedad de compuestos que se pueden desarrollar con estos elementos que por su capacidad de formar diferentes tipos de enlaces, adquieren una enorme versatilidad. Así, en esta categoría podemos agrupar a los seres vivos, desde una bacteria -los virus siguen en controversia sobre si son o no seres vivos- hasta una persona, incluidos vegetales en una rama específica denominada Bioquímica en la que todos compartimos la misma materia prima. Hoy nos parece obvia esta declaración, pero es la química la que nos aporta tal conocimiento y sin ella, ni idea tendríamos del hecho.

Pero, antes de convertir en una clase de ciencias naturales la entrada de hoy a este blog, veamos en donde podemos encontrar en la vida actual a la química. Un poco de casos prácticos para mantenernos fuera de la pesada teoría.

Sin pretender seguir un orden estricto y, de seguro dejaré algunos aportes injustamente fuera, comienzo a ennumerar:

¿Qué tal los montones de pruebas de laboratorio a los que somos sometidos periódicamente? Si nos ponemos a pensar, todos están basados en determinar sustancias (buenas o malas), que se encuentran en nuestro cuerpo y los médicos solicitan a los químicos que trabajan en los laboratorios que analicen nuestros fluidos y secreciones corporales y les digan si encontraron o no y cuanto de cada cosa, un monton de sustancias. Que si la hemoglobina glucosilada, glucosa en sangre, que si ácido úrico, ácido fólico, líquido de diálisis, perfil de hormonas, antígeno prostático, microalbuminuria, hierro sérico, electrolitos (potasio, sodio, cloro y bióxido de carbono en sangre), creatinina, lípidos (colesterol, triglicéridos), tolerancia a la glucosa, etc. Podría seguir y seguir con la enorme batería de datos que la química de hoy día puede aportar para dar pistas precisas de nuestro estado de salud. Eso en cuanto a consulta médica.

En el diario devenir de la diabetes, los reactivos de las tiras para medir glucosa en sangre, la propia insulina que mantiene no solo con vida, sino con buena calidad de vida a infinidad de personas. Los medicamentos de uso diario, como los hipoglucemiantes, que los hay de varios tipos (inhibidores de la alfa-glucosidasa, análogos de la amilina, biguanidas, inhibidores del DPP-4, mimetizantes de la GLP-1, meglitinidas, sulfonilureas y tiazonilinedionas). Ya hablaré de ellos con más detalle en otra ocasión.

Un aspecto que ni parece ciencia y que esta diariamente en la vida de todos, es el más cotidiano de los laboratorios químicos y que conocemos con el familiar nombre de “la cocina”. Pues sí las cocinas son el espacio en que trabajan mujeres y hombres que sin un título en ciencias hacen ese milagro de transformar materia prima organica e inorgánica en alimentos que sirven de nutrimento y esa transformación en la parrilla, el horno, el comal o la olla, no son otra cosa que reacciones químicas que desdoblan, hidrolizan, saponifican, oxidan, reducen y otras más reacciones químicas, que finalmente, dan sabor, color, olor y sustancia de lo que llamamos nutrición. Además si metemos a la ciencia química a la cocina, podremos saber un monton de datos que hoy en día son indispensables en la correcta alimentacíon de una persona con diabetes. Podremos saber cuánto aporta en calorías un determinado alimento, podemos conocer con un buen grado de confiabilidad el contenido y calidad de las grasas de un determinado tipo de alimento y la cantidad y calidad de aporte protéico. Si la cocina es industrial y el alimento procesado, son los químicos especialistas en alimentos, los que determinan los datos del valor nutricional que hoy en día se publican en los empaques de éstos.

Y para finalizar, quisiera símplemente hacer notar que muchos de los que hoy vivimos con diabetes probablemente no hubiesemos podido lograr el milagro sin la intervencón de la química en la vida de cada uno de nosotros, pues el simple conocimiento de que nuestra energía procede de un glúcido monosacárido (glucosa), que ésta requiere de una hormona (insulina) para ser aprovechada, han sido cruciales para el desarrollo de aquellas sustancias que nos permiten seguir vivos y funcionales por la superficie de esta azul canica que flota en el sistema solar.

Por ello y antes que acabe el año, dejo aquí este breve y diabético homenaje a todo aquello bueno que la química significa en nuestras dulces vidas

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hay tropiezos en la vida



No siempre la adversidad se presenta en forma de enfermedad o complicaciones crónicas o agudas alrededor del tema de la diabetes. No, a veces se trata de la rebelión de las máquinas, estilo TERMINATOR solo que sin ataques mortales contra los adversarios humanos, aunque a veces tan dañinos como una granada de fragmentación. Resulta que mi notebook dejó de funcionar dado que el transformador de corriente se murió y mi fiel equipo rindió hasta lo que la pila duró, pero buena parte de mis archivos quedaron en el limbo electrónico en tanto consigo la refacción adecuada. Por de mientras, si bien me alcanzó la batería para respaldar archivos relativos a la chamba cotidiana, no alcancé a rescatar los relativos a la diabetes y este blog, por lo que las publicaciones sobre “Diabetes y Vegetales” tendrán que aguardar un espacio para salir a la red de redes.

De acuerdo a la famosa Ley de Murphy, estos desastres cotidianos ocurren en el peor momento y de la peor forma posible, pero afortunadamente esta ley y sus miles de corolarios no incluyen que los daños tengan que ser permanentes o irremediables. Además que los temas y materiales a publicar en este espacio son muchísimos, particularmente ahora que estamos a unas pocas semanas de la celebración del día mundial de la diabetes y el congreso mundial de Dubai en el que se espera se tome a nivel global la decisión de realizar acciones preventivas y correctivas que atajen el pavoroso incremento de casos de diabetes en todo el mundo, pues como ya lo he escrito en este espacio, no solo se trata de la diabetes tipo 2, sino que hay evidencia de que la proporción 90/10 entre casos del tipo 2 y tipo 1 se mantiene, lo que implica, igualmente, un incremento de casos de diabetes tipo 1, lo que es en extremo preocupante pues existe, al menos, una causa no detectada que incide en este aumento.

Por otro lado y no menos importante, está la rápida aparición de nuevos casos de diabetes tipo 2 ligados a la prevalencia de la obesidad infantil, lo que está llevando a la disminución en la edad de adquisición de la diabetes, que en generaciones previas era arriba de los treinta y cinco años a edades por debajo de los diez años, dando muy pobres expectativas de vida a una cada vez mayor capa de la población mundial.

Por eso y desde una máquina prestada para resolver mi pequeño drama de comunicación, hoy me relanzo a vaciar mis reflexiones en torno a lo que la diabetes nos puede impactar a niveles que van desde lo muy personal, hasta lo francamente global. Además, aprovecho para pedir su opinión amables lectores sobre la nueva imagen de la página, ya que estoy experimentando la mejor forma de que sea atractiva a la vista y retenga su muy esperada atención. Así pues, esperando rescatar en el corto plazo mis archivos, esperaré emocionadamente cualquier comentario o crítica de cómo se lee el blog con este nuevo formato.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Diabetes y los vegetales, ¿realmente sabemos comer bien? (II)


Bueno, recuperados de la primera sorpresa en que el repaso del libro de ciencias naturales nos lleva por el intrincado camino de las clasificaciones de los vegetales y las extrañas formas que la naturaleza tiene de clasificarlos, ha llegado el momento de descubrir el porqué de la forma que usamos para distinguir y clasificar los vegetales con un enfoque hacia su aporte nutricional. 

Debido a que los vegetales que comemos provienen de partes diversas de muchas plantas que se han desarrollado a lo largo y ancho del planeta, algunas de ellas evolucionando de forma natural y otras, como producto de cruza para mejora genética o de la tecnología transgénica. ¿Cuáles son de uno u otro origen? Difícil saberlo. Pero lo importante es que a lo largo de nuestra historia hemos aprendido a pasar de ser recolectores a cultivar la gran mayoría de los vegetales que consumimos y a obtener una ventaja alimentaria de los mismos. Pero sobra decirlo, la elección no es porque sean vegetales, sino por que aportan diferentes características en cuanto textura, olor, color y sabor, dependiendo de la planta y, específicamente, la parte de la planta que aprovechemos. Así pues, consultando a los amigos del INNSZ (siglas del Instituto de Nutrición en la ciudad de México), ellos clasifican los alimentos que ingerimos en ocho grandes grupos, de acuerdo a su principal característica nutricional: Lácteos, Carnes, Leguminosas, Cereales y Féculas, Lípidos, Verduras del grupo I, Verduras del grupo II y Frutas. 

Viendo de cerca estos grupos, los vegetales entran en casi todos, exceptuando lácteos, así que la primera sorpresa la hayamos en el grupo de Carne, ya que un fruto, el germen de soya (soja), se encuentra en este grupo por su contenido proteico. 

En el caso de las leguminosas, todas sin excepción son frutos entre los cuales hay frijol, garbanzo, haba, lentejas, alubias y otras más. 

En el grupo de los cereales, tan incomprendidos como necesarios en una dieta balanceada, seguimos en el terreno de los frutos, sí sin poner cara de sorpresa, el arroz, la avena, el elote, el trigo, el algarrobo son todos frutos, pero la lista no termina aquí pues en esta clasificación también caen otras partes de plantas como tallos y raíces; ¿no me creen?, pues resulta que la papa (tallo) y el camote (raíz) que se consideran féculas. 

En el caso de los lípidos, los mejores aceites son los derivados de los frutos, tales como la aceituna (aceite de oliva) y el aguacate, además de los extraídos de semillas (o sea de frutos), del maíz, soya, algodón, uva. 

Siguiendo con esta exhaustiva lista, entramos a la selección de verduras del grupo I y que se agrupan aquí porque se pueden consumir libremente y nos encontramos con una variedad más amplia de vegetales como acelgas, alcachofa, berros, brócoli, calabacitas, chilacayote, ejotes, espinacas, verdolagas, como ejemplo de verdaderas verduras verdes. Siguiendo en este grupo entramos a la zona arcoíris de las verduras “no verdes” en donde se han colocado al jitomate o tomate rojo, rábano, col, nabo, flor de calabaza, etc. Esto ya nos pone en el contexto de frutos y verduras de una forma por demás elegante. 

En el caso de las verduras del grupo II cuyo consumo se mide por su mayor contenido calórico, la coloración se hace más variada y podemos pasar lista a variedades tales como betabel, poro, cebolla, chayote, chile poblano, huauzontles, cuitlacoche (el delicioso hongo negro del maíz), chícharo, espárrago, zanahoria, entre otros. 

Y al final, ahora sí, los vegetales que todos reconocemos como frutas puesto que teniendo características de frutos, se distinguen por su sabor dulce pues llegan a contener gran cantidad de azucares. Entre ellos encontramos uvas, ciruelas, fresas, durazno, melón, guayaba, limón (bueno, no dulce) y muchos otros. 

Pues sí, vemos que la naturaleza en su faceta vegetal está siempre presente en la mesa y busca la forma de meterse al plato en cada comida. Lo importante en la recomendación “come frutas y verduras” es en la inteligencia que pongamos al hacer la selección y la mejor combinación. Los elementos ahí están, madre naturaleza (y las tiendas de autoservicio) nos los ponen al alcance, ahora es nuestra decisión cómo consideramos el consejo. La tercera parte estará dedicada a las llamadas “raciones equivalentes” que es una herramienta más para darle variedad a lo que comemos sin tener que pecar o, lo que es peor, quedarnos con la sensación de haber pecado.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Diabetes y los vegetales, ¿realmente sabemos comer bien? (I)



Los siempre bien intencionados comentarios alrededor de la buena alimentación y la diabetes con frecuencia versan sobre la mejor elección sobre lo que sí y lo que no al momento de elegir lo que en términos generales se denomina “buena alimentación”, en particular, para los diabéticos. Ya hace algún tiempo se puso en desuso la tan socorrida y casi aprendida de memoria “pirámide” por el ahora oficialmente correcto “plato del buen comer”, promovido en cascada desde las alturas de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y por supuesto, siendo adoptada paulatinamente por sistemas de salud y el cuerpo médico de muchos países. El nuestro no es la excepción y ya se puede encontrar el concepto publicado en muchísimas páginas gubernamentales de las entidades relacionadas con la salud o la alimentación.



Sin embargo, en esta era de las redes sociales y la comunicación a la velocidad de la luz donde las noticias están a un twitt de distancia, sigo encontrándome que si bien la información está navegando en “la nube”, por alguna razón no está llegando a la gente que lo necesita o, resolviendo el otro extremo de la ecuación, la gente que necesita la información adecuada no la encuentra o por alguna extraña razón, no la asimila.


Con respecto a la buena nutrición, el tema recurrente es la pregunta sobre si se puede o no comer tal o cual verdura o tal o cual fruta, aunado a un enorme desconocimiento sobre conceptos tales como índice glucémico o de carga glucémica, esenciales al momento de diseñar y hacer práctica diaria una correcta alimentación con las restricciones calóricas que nuestra azucarada condición obliga.


Sin embargo, a pesar de las largas y tediosas sesiones de pupitre en la primaria y desesperadas expresiones de derrota por parte de abnegados maestros, las clases de ciencias naturales no se adhirieron al frágil material de la memoria y así se nos olvida que antes de dividir de un solo tajo al reino vegetal en “frutas y verduras”, ni todo lo que creemos es verdura ni todo lo que suponemos es fruta. ¿Entonces? ¿En qué quedamos? ¿Pues no dicen los médicos, los nutriólogos, los educadores en diabetes y las mamás que debemos comernos nuestras verduras y la fruta?


Bueno sí, el concepto es adecuado, pero a la hora de entrarle al detalle, encuentro que si englobamos el concepto en “vegetales”, es más fácil llegar a la meta entendiendo con mayor claridad desde el enfoque alimentario ya que desde el punto de vista de la botánica, la clasificación se hace con respecto a las características físicas y fisiológicas de la planta y no con respecto a su valor nutricional.


Así pues veremos que, nutricionalmente hablando, habrá frutas que no lo parecen, tallos que son verdura (aunque no sean verdes por ningún lado) y verdura que es definitivamente fruta. ¡Qué confusión!


Sin embargo al hablar de comer vegetales, debemos pensar más ampliamente e imaginar las diferentes partes en que puede dividirse una planta y si bien no en todos los casos son comestibles en su totalidad, algunas de sus partes lo pueden ser. Así pues vemos que las plantas en lo general cuentan con raíz, tallo, hojas, flores y fruto.

De acuerdo a esta clasificación, es muy fácil distinguir los diferentes tipos de alimentos que identificamos como pertenecientes a cada categoría, de ese modo, si hacemos una lista obtendremos los siguientes ejemplos:


Raíz: Betabel o remolacha (como nota cultural, la hoja de esta planta la conocemos como acelga); Zanahoria; Nabo; Rábano; Mandioca.

Tallo: Apio; Espárrago; Ruibarbo; Papa; Ajo; Cebolla.

Hojas: Lechuga; Romero; Tomillo; Puerro; Acelga; Espinaca; Repollo (col); Col de Bruselas; Té; Perejil; Cilantro.

Flores: Calabaza; Clavel; Azahar; Crisantemo; Malva: pensamiento; Jazmín; Gladiolo; Violetas.

Frutos: Durazno (Albaricoque o Melocotón); Pera; Manzana; Higo; Jitomate (Tomate rojo); Naranja; Haba; Nuez; Avellana; Aguacate; Chile; Berenjena.


Obviamente la lista dista mucho de ser exhaustiva y muchos más de los que en primera instancia se me ocurre enlistar. Sin embargo, seguro que habrá quién pregunte ¿Que el jitomate, la nuez el aguacate, el chile y la berenjena son frutas? Solo hay que imaginar que si pensamos en fruta a lo mejor se nos viene a la mente un rico plato de yogurt con fruta y, ¿le agregaríamos berenjena o aguacate?, claro, con su toque de edulcorante. Racionalmente nos detenemos a pensar y declaramos, bueno sí, son frutos, pero no “fruta” puesto que mentalmente asociamos la palabra “fruta” con los frutos dulces con alto contenido de azúcares.


Pero la naturaleza es caprichosa y no necesariamente requieren las plantas de dulzura en el ciclo reproductivo. Así que cuando nos digan, come tus frutas y verduras, podemos optar por comer una zanahoria (que no es verde) y una berenjena a lo mejor acompañadas de un rico jocoque descremado y obtendremos un enfoque diferente y original.


Está bien, reconozco que quizás exageré un poquito si es que del menú del desayuno se trataba, no por que no sea deliciosa la opción, sino por que culturalmente nos resulta extraña la propuesta, en particular en lo que al enfoque de “fruta” se refiere. Así que como el tema da para mucho, iré desarrollándolo por entregas.

martes, 13 de septiembre de 2011

El Atlas de la Diabetes


A mucha gente –yo incluido- le parecerá una absoluta novedad que exista un documento que se intitula “Atlas de la Diabetes”. En mi caso hasta hace unos cinco meses no tenía idea de que tal cosa existiera, hasta que me topé con la cuarta edición durante una sesión de búsqueda de información de última actualidad para comentar en este espacio. En dicha edición ya se venían manejando los conceptos que hoy nos son tan cotidianos como la campaña de “Alto a la Diabetes” y la necesidad de plantear a nivel gubernamental una serie de estrategias para vencer el crecimiento a niveles de epidemia que la diabetes, particularmente la del tipo 2 está alcanzando a nivel mundial.

Recuerdo que en 2007 escribía en este espacio que la diabetes mata a una persona cada doce segundos, Es muchísimo pero para no ser demasiado amarillistas, diré que eso equivale a que en promedio, cada día de ese año hubo en el mundo siete mil doscientas familias que perdieron algún integrante por causa de la diabetes. Este año, apoyado por las cifras de la cuarta edición del Atlas de la Diabetes, también tuve la oportunidad de actualizar el dato y la nueva tasa de muertes por diabetes fue de una cada ocho segundos. Es decir, la cifra pasó a un alarmante ritmo de diez mil ochocientas muertes al día.

Aquí es donde entro en materia de información, pues resulta que hace unos minutos me llegó la nota de que la IDF (Federación Internacional de Diabetes, por sus siglas en inglés), acaba de publicar la quinta edición actualizada del Atlas de la Diabetes. Bueno, la mala noticia es que las cosas no han mejorado y hemos acelerado en un segundo la velocidad de muertes por diabetes. Así ahora el número que lamentar es un fallecimiento cada siete segundos y continuando con la macabra cuenta, eso implica la pérdida de alrededor de doce mil trescientas cuarenta y tres personas cada día. En apenas cuatro años la cifra de muertes por causa de la diabetes se ha incrementado un poco más del 71% Eso sí que es alarmante.

A continuación reproduzco algunos conceptos que se plasman en el boletín de prensa que acompaña al lanzamiento de esta quinta edición:

“Las cifras de la nueva versión del Atlas de la Diabetes publicada este día por la IDF confirman que la epidemia de la diabetes continua empeorando”

“Datos de estudios globales demuestran que el número de personas con diabetes en el 2011 ha alcanzado una impactante cifra de 366 millones, 4.6 millones de muertes son atribuibles a la diabetes y el gasto de salud relacionado con la diabetes ha llegado a los 465 mil millones de dólares”

“Estas cifras las lanzó la IDF en el marco de la reunión de Lisboa de la EASD (Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, por sus siglas en inglés), un semana previa de la cumbre de las Naciones Unidas sobre las enfermedades no contagiosas (ENC’s) con lo que se ha demostrado que los líderes mundiales finalmente están afrontando los retos propuestos por la diabetes así como el cáncer y las enfermedades cardiacas y respiratorias”

“Siendo solamente la segunda cumbre en la historia que trata asuntos relacionados con la salud, la comunidad diabética mundial espera que los líderes mundiales establezcan compromisos, acciones concretas y metas medibles para atajar las ENC’s así como fue el hito derivado de la reunión del 2001 sobre VIH/SIDA”

“El Atlas, basado en las más recientes cifras internacionales, demuestra que la diabetes se mantiene en una imparable trayectoria en escalada”

“El Profesor Mbanya (Presidente de la IDF) dijo: Los datos del Atlas de la IDF realmente son una prueba de que la diabetes es un reto masivo que el mundo ya no puede darse el lujo de ignorar. Durante 2011 debido a la diabetes, está muriendo una persona cada siete segundos. El tiempo está corriendo para los líderes mundiales y estamos esperando acción de esta reunión de alto nivel la próxima semana en las Naciones Unidas que ponga freno al imparable incremento de la diabetes”

El impacto socioeconómico no solo de la diabetes, sino de todas las enfermedades no contagiosas es alucinante, dijo el Profesor Boulton, Vicepresidente de la EASD”

“La EASD apoya totalmente a la IDF y se hace eco del llamado del Profesor Mbanya para mayores fondos de investigación médica, agregó”

“Una investigación orientada al fortalecimiento de los sistemas de salud debería incluir enfoques de desarrollo y evaluación para la construcción de unidades de atención a la salud locales, así como la integración de cuidados y servicios a la diabetes dentro de los servicios de salud primaria, manejo de enfermedades crónicas infecciosas y salud materno infantil”

“El mensaje a los líderes mundiales es que invirtiendo ahora en investigación, redundará en ahorros a futuro reduciendo la enorme y aun en crecimiento carga de las Enfermedades no Contagiosas en sus sistemas de salud”

Una serie de mensajes por demás claros, contundentes y alarmantes que invitan a la reflexión, la motivación personal y la acción. Por mi parte quisiera agregar algo más de mi cosecha y que obviamente no está contenido en el Atlas multicitado y es en el sentido de que si bien ya los líderes de los países miembros de las Naciones Unidas deben tomar acciones y decisiones contundentes y urgentes para evitar que colapsen los sistemas de salud locales, la propuesta es que hagamos nuestra parte como diabéticos, junto con nuestras familias para tomar conciencia y acción en el propio cuidado y prevención. Si somos diabéticos, formamos parte de una familia diabética y como tal nos corresponde cuidarnos en dos sentidos: Nosotros, para mantenernos libres de complicaciones lo más posible y a nuestras familias, para que prevengan y no contraigan la enfermedad, especialmente si hay obesidad presente en alguno de los miembros de la familia. 

El mejor día para actuar es HOY.